Portada febrero 2010 

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Editorial

Las cifras del próximo censo de seguro irán más allá de los 48 millones de latinos que oficialmente constituyen el dieciséis por ciento de la población estadounidense, incluyendo los ocho millones de jóvenes que representan uno de cada cuatro recién nacidos y uno de cada cinco escolares. Esta juventud latina, que nació y creció durante los años del boom clintoniano y el posterior descalabro del modelo neoliberal prevaleciente en gran parte de América Latina, es la que hoy se mueve entre el iPod, Youtube y Twitter; entre los avatares de las nuevas políticas migrantistas posteriores al Patriot Act y 9/11, y sobre todo, la que busca su identidad cada vez con más fuerza en una nación que, otrora orgullosa de su composición étnica, hoy se ve amenazada por el fantasma de la xenofobia. 

Esta generación de latinos del nuevo milenio, a nuestro juicio, es parte indiscutible de lo que será el futuro de Estados Unidos; esta generación deberá formar parte de las voces que dibujarán el paisaje social, cultural y político de este país. La primera década del segundo milenio además, marca un hito en el mundo latino de Estados Unidos ya que por primera vez en la historia una minoría étnica conforma un segmento tan grande de su población.  

En esta ocasión contratiempo persigue proporcionar al lector una visión, casi a vuelo de pájaro, de la juventud latina enfocada desde todas sus perspectivas: sus luchas por encontrarse en una sociedad que cada vez es “menos crisol y más mezcla”; desde su rechazo a lo que “técnicamente” los estereotipos esperan de ellos; desde sus aspiraciones personales y profesionales, su lucha constante por “sentirse parte de”; desde las injustas deportaciones de muchachos y muchachas indocumentados robados del derecho a la educación, hasta las incertidumbres que sus padres pudiesen provocarles al moldearles bajo cánones generacionales gastados. 

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dossier

Entre dos mundos: 

Cómo maduran los jóvenes latinos en Norteamérica

Jochy Herrera

El presente texto parte de la monografía Pew Hispanic Center. Between Two Worlds: How Young Latinos Come of Age in America (Entre dos mundos: cómo maduran los jóvenes latinos en norteamérica), publicada en diciembre de 2009 por dicha organización (www.pewhispanic.org). Es parte de una serie de trabajos que exploran los valores, actitudes y experiencias de la próxima generación de estadounidenses. Entre dos mundos se basó en una encuesta a gran escala, al parecer única en su género, conducida en inglés y en español, y a la que se sometieron cientos de latinos de dieciséis a veinticinco años de edad residentes en este país, independientemente de su estatus legal o lugar de nacimiento. 

Los hispanos son el mayor y más joven grupo minoritario de los Estados Unidos, unos 48 millones de personas que representan el dieciséis por ciento de la población; cuentan con una edad promedio de 27 años y constituyen además uno de cada cinco escolares y uno de cada cuatro recién nacidos. El trabajo del Pew Hispanic Center reseñado aquí es imperecedero porque se concentra en los 7.5 millones de jóvenes latinos justo cuando por primera vez en la historia, una minoría étnica conforma un segmento tan grande de la población estadounidense precisamente tras la llegada del nuevo milenio. 

El reporte adquiere además gran relevancia por el hecho de que es durante esta etapa existencial cuando el joven latino “comienza a navegar por los intricados y porosos bordes entre las dos culturas que comparte: Latinoamérica y Estados Unidos”.

La relativa juventud de los hispanos residentes en este país, en general, es un espejo de los patrones migratorios, y por ende económicos, que afectaron a Estados Unidos durante las últimas décadas; el hecho de que la mitad de los 40 millones de inmigrantes llegados a partir 1965 provengan del sur de Río Bravo. Estas cifras contrastan con lo acaecido a fines del siglo XIX y principios del XX cuando arribaron predominantemente europeos, aunque en menor cantidad, como resultado de las necesidades del mercado laboral industrial y manufacturero de la época, los conflictos bélicos y la Gran Depresión.  

Tal como establecen los autores de Entre dos mundos, el estudio se enfoca en la juventud hispana que ha crecido durante un crítico período histórico de la Norteamérica contemporánea: en el boom económico de los años clintonianos, durante el descalabro del modelo neoliberal en América Latina y tras la posterior ola de migración económica. Todo esto ocurre en el contexto de los sucesos acaecidos luego del 11 de septiembre del 2001, en particular las crudas políticas anti-inmigrantes del Patriot Act (contrarias a la histórica apertura estatal al inmigrante de siglos pasados) y el resurgimiento de la xenofobia, cada vez más evidente entre crecientes segmentos de la población y los medios de comunicación masivos. 

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deshoras

Teresa Dovalpage

Charles Dickens usaba el humor como método para denunciar el lado oscuro y miserable de la Inglaterra industrial. Jorge Ibargüengoitia recurrió al humor para explorar los recovecos de la política, y la mediocridad de la vida provinciana en el México post-revolucionario.

Teresa Dovalpage, escritora cubana nacida en La Habana y quien ahora reside en Taos (Nuevo México) encuentra en el humor una compuerta por donde se cuela el absurdo del choque entre culturas.

Dovalpage pinta, en sus relatos, una cubanidad aferrada, que sometida al choque con la cultura estadounidense, estalla en situaciones absurdas donde el humor es el hilo conductor, pero el desencuentro es el subtexto.

En Deshoras, presentamos dos cuentos de Dovalpage (Cubanoteca y ¿Corruptora de menores yo?) que definen con precisión el dilema planteado por la autora, en las voces de dos narradoras.

En Cubanoteca, la protagonista se ve condenada al absurdo cuando entran en conflicto dos conceptos opuestos de raza: para ella, la raza es accidental, y lo esencial es la identidad cultural. Lo cubano es cubano por su identidad, no por su color, de la misma manera que lo mexicano, lo argentino, lo peruano, etcétera. Pero para los estadounidenses, la raza es identidad. El choque de ambas perspectivas es humorístico, aunque íntimamente terrible.

En ¿Corruptora de menores yo?, la misma controversia se aplica al ámbito de lo sexual: si para los cubanos el sexo es placer, para los estadounidenses el sexo puede ser delito, y al menos es escándalo y oprobio. Con el trasfondo de la vieja zarzuela La corte de faraón, la protagonista lleva el absurdo al extremo, en otra situación donde el humor es cubrecama de sábanas manchadas de incomprensión.

Ambos cuentos se publicaron originalmente en su libro de relatos Por culpa de Candela (Floricanto Press, 2009). A Dovalpage la conocemos en Chicago por la representación, por parte de Teatro Aguijón, de su pieza Hasta que el mortgage nos separe (2009).

Aparte de éstos títulos, ha publicado las novelas Muerte de un murciano en La Habana (Anagrama, 2006; finalista del premio Herralde), A Girl like Che Guevara (Soho Press, 2004) y Posesas de La Habana (PurePlay Press, 2004). Su novela corta El difunto Fidel ganó el premio Rincón de la Victoria en Málaga en marzo del 2009. Sus artículos, reseñas y cuentos han aparecido en Rosebud, Latino Today, Afro-Hispanic Review, Baquiana, La Peregrina, Letras Femeninas, El Nuevo Herald y otras publicaciones. Tiene un doctorado en literatura latinoamericana y enseña español, inglés y escritura creativa. 

Más información sobre la autora en http://www.dovalpage.com y http://dovalpage.wordpress.com/  

 miradacómplice

Resiliencia en Chicago 

Resiliencia en Chicago

Rod Slemmons

“Resiliencia”, en el sentido en que Claudi Carreras, curador de la exhibición, usa la palabra, significa la capacidad de recuperarse y volver a la normalidad. Pero Carreras usa el término no en su sentido completo, que incluye a su opuesto: la recuperación es una opción, no una garantía. Muchos de los fotógrafos incluidos en la muestra que se exhibe en el Instituto Cervantes de Chicago, se enfrentan con el lado oscuro de la “resiliencia”, como una forma a veces irónica del revire de una promesa.

En la fotografía documental social, se implica que algo anda mal, pero que si se toman las medidas correctas el fotógrafo puede volver al lugar y encontrar al desastre original transformado en algo vital. Los fotógrafos de la Dirección de Seguridad Agrícola fueron enviados por todo Estados Unidos durante la Gran Depresión para atestiguar esa esperanza. Si las medidas correctas eran tomadas por el gobierno, se podría aliviar el sufrimiento capturado por el lente fotográfico. Por desgracia, el remedio resultó ser una declaración de guerra. Y, como Primo Levi subrayó en sus fotografías del Holocausto, hay muy poca evidencia de que las fotografías pueden cambiar la mente o la conducta de las personas.

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tiempoextra

Carlos 

Adiós a un campeón latino

Gerardo Cárdenas

El sombrero de fieltro descansaba sobre el ataúd, y a ambos lados del mismo había tripiés que mostraban collages fotográficos de distintas épocas de su vida. En mesitas estratégicamente colocadas a lo largo del pasillo que llevaba al féretro, se encontraban objetos que habían tenido un valor especial en su vida: algún automóvil o nave espacial de juguete. Y los acetatos. “Abbey Road”, en vinil original, del sello Apple, por ejemplo.

La fila para presentar respetos al muerto, y dar condolencias a la viuda y su familia, era larga. Y hacían cola muchos políticos de altos copetes, de los que a él le gustaba arrinconar con preguntas incómodas y punzantes.

Si Carlos Hernández Gómez hubiese cubierto este velorio, seguramente se hubiese divertido como enano, entrevistando a los políticos que hacían fila con caras serias y compungidas, pero que no dejaban de consultar los blackberries o de hablar con sus staffers. ¡Justo a pocos días de las elecciones primarias, tantos políticos juntos!

Porque ahí estaban Dan Hynes, candidato a gobernador y actual contralor del estado. Y Chuy García, ex senador estatal y candidato a Comisionado del Condado. Y concejales. Y legisladores estatales. Y altos cargos administrativos.

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